Humus

Le monde plus qu’humain, concept proposé en 1996 par David Abram, désigne cette vaste communauté de vie qui compose la nature terrestre : un ensemble d’êtres vivants interconnectés, bien au-delà de ce que notre perception actuelle peut saisir. Pour comprendre en profondeur le lien intime qui unit l’homme à la Terre et aux autres formes de vie, je me suis plongé dans l’histoire de cette relation ancestrale. Mon voyage débute dans les profondeurs des grottes, ces sanctuaires où nos ancêtres ont laissé les premières traces de leur connexion avec le monde naturel. Il se poursuit à travers des sentiers couverts de feuillage et des forêts denses, qui nous mènent jusqu’aux cimes des montagnes, avant de nous inviter à lever les yeux vers l’infini du cosmos.

Ce périple cherche à révéler comment la nature a façonné l’évolution humaine et comment, en retour, l’humanité a tenté de comprendre, puis de domestiquer, ce vaste univers vivant. Au fil du temps, l’homme s’est progressivement éloigné de ce monde naturel, exploitant les ressources de la planète au détriment des autres formes de vie qui partagent notre écosystème. Ce projet propose une autre manière de percevoir la nature : apprendre à l’écouter à nouveau, à la ressentir pleinement, et renouer avec ce lien primordial qui unit l’humain à la Terre. Il explore également la manière dont la nature a contribué à façonner notre identité en tant qu’espèce. Ce projet s’est concrétisé au cours de plusieurs mois passés à Matavenero, un village autonome niché dans la région du León, en Espagne. Dans ce cadre isolé, j’ai pu approfondir cette réflexion et capter les nuances de notre relation au vivant.

Les photographies sont accompagnées de quatre fables écrites en espagnol et d’un diaporama sonore intitulé Humus, dans lequel les images de la série se mêlent au son d’un utérus, du vent et de l’espace, dans un ballet vertigineux qui évoque l’origine, le souffle et l’infini.


El tiempo del descanso ha acabado, un joven murciélago se quería ir después de meses en la oscuridad. ¡ Esta ociosidad, era demasiada! Una golondrina de orilla que por suerte, pasaba por allí del peligro de fuera lo advierte:  » mi joven amigo, deja pues de precipitarte, eres todavía sólo un recién nacido. ¿ No has escuchado los ecos que circulan? ¡ Atención, que se te caen las plumas!  » El imberbe con su joven voz le respondió:  » plumas no tengo en absoluto, y el peligro no me asusta. Qué importa la sabia experiencia o esta prudencia fastidiosa. ¡ Gracias al ardor y la audacia qué me caracterizan, de este mundo, tendré pronto el control !  » Sobre estas palabras, el murciélago orgulloso se lanzó, bajo el sol deslumbrador , su camino dejó y encontró a la muerte un poco más abajo.

Llegada la bella temporada, un hombre se adentró en los bosques en busca de un poco de sombra y tranquilidad. Arriba, donde el viento silba a través de las cimas, una sequoia y un pino entablaban una conversación. A la vista del extraño, ambos se callaron. Unos minutos más tarde, una vez el humano ya andaba lejos, el joven pino preguntó: -¿Señora Sequoia, le puedo hacer una pregunta?- – Por supuesto-respondió el gran árbol. -¿Cree usted que estos seres tienen un lenguaje? ¿Cree que podríamos hablarles? ¿Pedirles que dejen de agobiarnos? 

Es una cuestión bien interesante. Escucha bien, desde que estoy aquí, les he visto crecer y evolucionar, y todos los días les oigo, les veo gesticulando y gritando. Siempre han estado en guerra por unas tierras que no les pertenecen y después de tantos años todavía no son capaces de entenderse. Entonces, ¿tu crees que podrían oírnos?

Llegada la bella temporada, un hombre se adentró en los bosques en busca de un poco de sombra y tranquilidad. Arriba, donde el viento silba a través de las cimas, una sequoia y un pino entablaban una conversación. A la vista del extraño, ambos se callaron. Unos minutos más tarde, una vez el humano ya andaba lejos, el joven pino preguntó: -¿Señora Sequoia, le puedo hacer una pregunta?- – Por supuesto-respondió el gran árbol. -¿Cree usted que estos seres tienen un lenguaje? ¿Cree que podríamos hablarles? ¿Pedirles que dejen de agobiarnos? 

Es una cuestión bien interesante. Escucha bien, desde que estoy aquí, les he visto crecer y evolucionar, y todos los días les oigo, les veo gesticulando y gritando. Siempre han estado en guerra por unas tierras que no les pertenecen y después de tantos años todavía no son capaces de entenderse. Entonces, ¿tu crees que podrían oírnos?

La hormiga soldado y la hormiga obrera conversan en el hormiguero. La obrera que nunca ha salido del orificio, pregunta a la soldado si hay otros mundos afuera. La soldado, responde sin dudar ;

« si hubiera cualquiera otra colonia yo las pisaría todas. Estaría dispuesto a armar una guerra contra ellos. »

« pero, ¿si no estuvieras en peligro lo harías igualmente ? » dice la obrera

« somos las más poderosas y no dejaría que otras compitan con nosotras » le contesta el soldado.

« yo, si fuera soldado y si tuviera tu poder, hablaría con ellas y propondría una convivencia »

« que irracional » discute la soldado « de todos modos no hay ningún otro ser viviente fuera de nuestro sagrado reinado de hormigas ».Con estas palabras, la soldado invita a la obrera afuera para demostrarle que tiene razón, Pero de repente se forma una sombra alrededor de su cuerpo, crece y se oscurece poco a poco, hasta que no se ve el cuerpo del soldado. Desapareció junto a la sombra.

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